No deja de llamar la atención el vuelco y la “conversión” que han experimentado la mayor parte de los medios de comunicación privados -especialmente los canales de Tv- así como las autoridades departamentales a raíz de la marcha indígena en defensa del TIPNIS…
Tal vez la memoria de algunos sea corta y, por eso mismo, no recuerden cuando, unos años atrás, el viceministro de tierras, Alejandro Almaraz, viajó a Alto Parapetí para defender a los grupos de guaranís esclavos y exigir que se les restituyera sus tierras. Tal vez los conversos de ahora no recuerden -o prefieran no recordar- cómo fue recibido el viceministro en Camiri y en Cuevo…Cómo no recordar la actitud de la mayor parte de los medios de comunicación criticando la acción del gobierno y de Alejandro Almaraz porque “osaba” oponerse a terratenientes que explotaban a familias enteras guaranís… Cómo no recordar incluso la voz de alguna autoridad eclesiástica pidiendo que le mostraran dónde estaban los esclavos…
En aquel momento, tanto para los dueños de propiedades inmensas, como para la prefectura y para los políticos de derecha, era una injusticia lo que hacía el gobierno y decretaron la expulsión con violencia del viceministro de esas tierras guaranís, mientras que la mayor parte de los canales de televisión no aparecieron lamentando el abuso que se hacía en contra de los indígenas.
Ahora, unos años después, esas mismas personas que no alzaron su voz en defensa de los guaranís se “convierten” en defensoras de los pueblos indígenas y critican al gobierno por no dialogar con los indígenas… “No hay que politizar ni criminalizar la marcha indígena de tierras bajas”, pide el gobernador cruceño olvidando cómo politizaron a los indígenas cuando ya, en el cabildo llamado del millón, presentaban a algunos dirigentes fieles a la autoridad, al pie de un Cristo también politizado cuando les ha convenido…
Estamos totalmente de acuerdo en que el gobierno debió haber acudido a la consulta con los sectores afectados, tal como establece la Constitución Política del Estado. De acuerdo también en que el presidente del estado plurinacional tiene que respetar la marcha, en lugar de criticarla, aunque le duela la actitud de algunos dirigentes indígenas que ponen también trabas al diálogo.
Pero no son aquellas personas ni las instituciones que avasallaron a los indígenas, aquellas que asaltaron la sede de la propia Coordinadora de los Pueblos Étnicos -tanto la CPESC como la CIDOB- o que destrozaron las oficinas regionales de los indígenas en San Javier, Concepción, San Ignacio o San Rafael de Velasco, no son ellas las indicadas para hablar ahora a favor de una CIDOB que en otro momento fue atacada con total vandalismo.
No politicemos. Ciertamente. Pero sobre todo, no politicemos ahora mostrando una imagen de cariño y de afecto -con despliegue de reporteros en el lugar mismo de la marcha- hacia aquellos a quienes durante siglos no se les demostró el más mínimo amor -pueblos bárbaros, se les decía- y se los invisibilizó para quitarles sus tierras.
Santa Cruz, 27 de agosto de 2011.
Tal vez la memoria de algunos sea corta y, por eso mismo, no recuerden cuando, unos años atrás, el viceministro de tierras, Alejandro Almaraz, viajó a Alto Parapetí para defender a los grupos de guaranís esclavos y exigir que se les restituyera sus tierras. Tal vez los conversos de ahora no recuerden -o prefieran no recordar- cómo fue recibido el viceministro en Camiri y en Cuevo…Cómo no recordar la actitud de la mayor parte de los medios de comunicación criticando la acción del gobierno y de Alejandro Almaraz porque “osaba” oponerse a terratenientes que explotaban a familias enteras guaranís… Cómo no recordar incluso la voz de alguna autoridad eclesiástica pidiendo que le mostraran dónde estaban los esclavos…
En aquel momento, tanto para los dueños de propiedades inmensas, como para la prefectura y para los políticos de derecha, era una injusticia lo que hacía el gobierno y decretaron la expulsión con violencia del viceministro de esas tierras guaranís, mientras que la mayor parte de los canales de televisión no aparecieron lamentando el abuso que se hacía en contra de los indígenas.
Ahora, unos años después, esas mismas personas que no alzaron su voz en defensa de los guaranís se “convierten” en defensoras de los pueblos indígenas y critican al gobierno por no dialogar con los indígenas… “No hay que politizar ni criminalizar la marcha indígena de tierras bajas”, pide el gobernador cruceño olvidando cómo politizaron a los indígenas cuando ya, en el cabildo llamado del millón, presentaban a algunos dirigentes fieles a la autoridad, al pie de un Cristo también politizado cuando les ha convenido…
Estamos totalmente de acuerdo en que el gobierno debió haber acudido a la consulta con los sectores afectados, tal como establece la Constitución Política del Estado. De acuerdo también en que el presidente del estado plurinacional tiene que respetar la marcha, en lugar de criticarla, aunque le duela la actitud de algunos dirigentes indígenas que ponen también trabas al diálogo.
Pero no son aquellas personas ni las instituciones que avasallaron a los indígenas, aquellas que asaltaron la sede de la propia Coordinadora de los Pueblos Étnicos -tanto la CPESC como la CIDOB- o que destrozaron las oficinas regionales de los indígenas en San Javier, Concepción, San Ignacio o San Rafael de Velasco, no son ellas las indicadas para hablar ahora a favor de una CIDOB que en otro momento fue atacada con total vandalismo.
No politicemos. Ciertamente. Pero sobre todo, no politicemos ahora mostrando una imagen de cariño y de afecto -con despliegue de reporteros en el lugar mismo de la marcha- hacia aquellos a quienes durante siglos no se les demostró el más mínimo amor -pueblos bárbaros, se les decía- y se los invisibilizó para quitarles sus tierras.
Santa Cruz, 27 de agosto de 2011.
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