miércoles, 28 de septiembre de 2011

SANTA CRUZ: ENTRE EL EVANGELIO Y LA REALIDAD


Este 24 de septiembre celebramos 201 años de crecimiento y progreso. ¡Viva Santa Cruz! Un crecimiento que es celebrado en la Feria invitando a modelos extranjera famosas, famosas por su físico que no por su aporte intelectual… Un crecimiento que fue resaltado y bendecido en la catedral con las palabras del cardenal, Julio Terrazas…
Sin embargo, no parece que todos tengan la misma forma de festejar y de celebrar un aniversario más. Fundamentalmente dos hechos me llamaron la atención en la celebración del Te Deum (que no era Misa, aunque en algunos medios así se menciona por desconocimiento frecuentemente de la liturgia católica). El primer hecho que invita a la reflexión fue la presencia, como siempre, de las autoridades que, ya sean de uno u otro credo religioso, se hacen presentes porque la diplomacia y el protocolo así lo exigen… Al terminar la celebración, el Cardenal se acercó a saludar, entre otros, al presidente del Comité Cívico, quien pocos días antes había declarado públicamente “persona no grata” al presidente del estado plurinacional…  Aun cuando en su homilía el Cardenal mencionó que la “ley del cruceño” es la hospitalidad, y aun cuando se habló de no ser excluyentes, parece que el comité cívico no acaba de aceptar ese mensaje cristiano, y algunos se erigen en jueces de sus hermanos… El cruceño no es excluyente, pero excluye al primer mandatario de Bolivia, y además otros políticos afirman que no asistirán a un acto de homenaje a Santa Cruz si está presente el presidente…
No es fácil entender cómo se compagina ese discurso todavía beligerante, con la presencia en un acto litúrgico, en la catedral, postrados ante el Santísimo Sacramento. Sería bueno releer el evangelio cuando Jesús nos dice: “Y cuando se pongan de pie para orar, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que el Padre de ustedes, que está en los cielos, les perdone también sus faltas” (Mc. 11:25). Sería bueno que fuéramos eliminando esa dualidad  -¿doble moral?-  entre el discurso político y el religioso. Cuando celebramos la Eucaristía nos deseamos la paz, pero luego…, volvemos la espalda a quien le dimos la mano.
El segundo hecho que me impactó fue la preocupación del Cardenal por los hermanos indígenas que marchan por el Tipnis en defensa de la Madre Tierra. Y es que esa marcha se ha convertido también en un llamado de atención para todos, para políticos, para madereros; para empresarios  -¡cómo no!-  que lucran con el contrabando de la madera y para quienes viven en pobreza, para periodistas y medios de comunicación  -¡qué poco se interesaban anteriormente por los indígenas!-  y para el ciudadano de a pie que no conocía mucho sobre la existencia de tantos pueblos indígenas… 
Es una preocupación digna de alabanza, pero esa misma preocupación de la autoridad eclesiástica hacia los sectores más oprimidos y minoritarios  -los indígenas-  nos habría gustado verla y oírla cuando, quienes ahora se proclaman defensores de los derechos humanos y de la vida, asaltaron y saquearon la sede de esos indígenas que ahora marchan en defensa del Tipnis…  Nos habría gustado oír un pronunciamiento de condena cuando, muchos tal vez de los que estaban esta mañana en la celebración litúrgica, aplaudían a los “jóvenes valerosos” que entraron en la catedral para hacer repicar las campanas…  Es cierto que hay que saber perdonar  -son éstas las palabras que he citado del evangelio de Marcos-  pero no menos cierto es que hay que saber denunciar a unos u otros, sean del color que sean y de la clase social a la que pertenezcan, cuando no se actúa con esa justicia que es condición para la paz…    
Bueno es asistir a un acto religioso, ciertamente. Pero mejor es trabajar para llevar esa religiosidad a la vida cotidiana y poder exclamar entonces: ¡Felicidades Santa Cruz!

Santa Cruz

CUMBRES BORRASCOSAS

No, no se trata aquí de presentar la gran novela escrita en 1847 por Emily Brontë, una de las obras maestras de la literatura universal, llevada al cine por William Wyler, en 1939.
Se trata simplemente de resumir la realidad de nuestra Santa Cruz, envuelta en cumbres de todo tipo y que corren el peligro de llevar a una gran borrasca a nuestra sociedad.
La cumbre por la seguridad trató de mostrar los esfuerzos por expulsar ese temor colectivo que nos está invadiendo, con motivo de la inseguridad que campea por nuestras calles. El motivo para convocar a una cumbre de carácter nacional fue el ataque que sufrió el gobernador Rubén Costas. Previo a ese fortuito acto de violencia  -nuca los asaltantes pensaron que la máxima autoridad cruceña podía desplazarse conduciendo él mismo su vehículo, por la zona donde perpetraron el robo-, hubo decenas e incluso centenares de asaltos a locales, a personas privadas, con heridos una veces e incluso algunas de ellas con muertes… Sin embargo,  los particulares no concitaban el interés de las autoridades. Tuvo que ser una bala disparada al auto del gobernador la que alarmó y convocó a una cumbre de urgencia para estudiar cómo detener esa violencia que intranquiliza a los habitantes de a pie… ¿Se consiguió mucho en aquella reunión? Hubo un compromiso de realizar otra cumbre posteriormente, la cual también se llevó a cabo en nuestra ciudad… Cumbre tras cumbre, los violentos saben cómo sortear las conclusiones extraídas y las decisiones propuestas…
En estos últimos días, la cumbre adquirió otro giro, ante la preocupación por los numerosos incendios con el consiguiente deterioro del medio ambiente… Una cumbre que no consiguió una gran respuesta y que, si se logra que el aire cruceño se torne más respirable, será a consecuencia de las últimas lluvias que por decisión real de los actores… Se habla de cárcel, de fuertes multas… Se habla y se habla, pero la realidad es que ésta como las anteriores se insertarán en la larga lista de “cumbres borrascosas”   -mucha borrasca, pero poco resultado-.
Y cuando salgamos del problema del humo, nos aproximaremos a la etapa de las inundaciones. Y como cada año, lamentaremos que el crecimiento de los ríos afecte a las viviendas de quienes se asientan en las riberas de los ríos, y las autoridades sobrevolarán el campo para calcular los daños que producen las inundaciones y  -casi seguro-  se convocará a otra cumbre para atender a los damnificados, realizar declaraciones ante los medios y esperar al próximo año puesto que las cumbre llevadas a cabo en el momento del desastre pocas soluciones pueden aportar… 
¿Cumbre borrascosas? Tal vez tendríamos que decir Cumbres inoperantes, en las que predominan los discursos y la palabra fácil pero no llega a concretarse en acciones positivas… Sería bueno que nuestras autoridades desciendan de la borrasca de esas cumbres y aterricen a la adopción de medida eficaces, con visión de futuro a mediano y largo plazo…
Santa Cruz

miércoles, 31 de agosto de 2011

LOS CLARIVIDENTES


Jueves, 16 de junio, a las 11 de la mañana… Recién acaba de finalizar la inauguración de la I Cumbre Nacional contra la Inseguridad…  Apenas estamos todavía con el sabor de los discursos inaugurales y, durante el pequeño descanso para servirse un refrigerio, los periodistas buscan las primeras impresiones de los participantes…

Y para variar, desde la gobernación, se repite la famosa palabrita  -show-  que, pronunciada en un estilo propio y castizo, suena como “chou”… “Es un simple “chou”, afirman, esto no conducirá a nada…”. Con una notable clarividencia, antes de que se presenten las primeras propuestas, sin tener en cuenta que la Cumbre se mantendrá hasta el día siguiente, ya los clarividentes de siempre dictaminan: esto no servirá para nada…
El mismo día jueves, 16 de junio, media hora más tarde, el turno de opiniones les corresponde a las autoridades cívicas. Con una notable miopía, como si no conocieran cómo suelen desarrollarse los congresos y con un pesimismo que raya en lo enfermizo, los dirigentes autonómicos sentencian: “La Cumbre será un fracaso, se reúnen sólo para hablar”…. y luego… la frase mágica: “esto es un chou”…
Son los clarividentes de siempre… Ellos ya lo saben todo… Sin dar tiempo a que avance el encuentro, sin confiar en los planteamientos que puedan aportar los participantes, los clarividentes ya saben que vamos al fracaso… Es como una especie de hábito que han ido cultivando y que consiste en desahuciar cualquier intento de innovación o de cambio que se pretenda llevar a cabo.
Martes, 21 de junio: Feriado nacional y departamental, decretado para la misma Gobernación cruceña. Sin embargo, desde el Comité Cívico surge de nuevo la afirmación clarividente que trata de desvalorizar las culturas ancestrales y afirma que, en ese martes feriado, todos en Santa Cruz están trabajando…
Actitudes semejantes hemos vivido cuando se planteó la convocatoria para la elección de magistrados al Tribunal Constitucional. “Una inédita forma de elección en la memoria boliviana  -afirma la socióloga y politóloga María Teresa Zegada-   que también se convierte en única por sus características en la legislación comparada”. Sin embargo, para los clarividentes, este nuevo sistema que se va a implementar en nuestro país   -con las imperfecciones que puede tener toda innovación-,  en lugar de considerarlo como un paso novedoso y ejemplo para otros países vecinos, lo descalifican a priori y pregonan todo lo negativo.
Los clarividentes ven los hechos, predicen  su fracaso -y pondrán los medios posibles para que así suceda-   y se echan a un lado sin caer en cuenta de que la historia avanza y que, quien no se involucra en su devenir, se convierte en un mero profeta de catastrofismos…  
Y así vamos avanzando en este nuestro ajetreado devenir, con propuestas   -a veces contradictorias-   de parte del gobierno y con reacciones preconcebidas por parte de la oposición…
Demasiados clarividentes. Demasiados opositores que sólo se oponen por oponerse. Y también, hay que reconocerlo, demasiados errores en el gobierno, por la improvisación, una veces, y falta de asesoramiento, otras.
En lugar de clarividentes y profetas de malos augurios, desearíamos que existan más constructores de ciudadanía, más personas reflexivas que transmitan conocimiento para que la población opine, puesto que somos los diez millones de habitantes los que tenemos que construir un estado plurinacional que no se fundamente tan sólo en manifestaciones folclóricas  -sin negar que éstas sean buenas-,  sino en los aportes de todas y todos.  



Los politizadores... ¿ahora despolitizados?

 

No deja de llamar la atención el vuelco y la “conversión” que han experimentado la mayor parte de los medios de comunicación privados   -especialmente los canales de Tv-   así como las autoridades departamentales a raíz de la marcha indígena en defensa del TIPNIS…
Tal vez la memoria de algunos sea corta y, por eso mismo, no recuerden cuando, unos años atrás, el viceministro de tierras, Alejandro Almaraz, viajó a Alto Parapetí para defender a los grupos de guaranís esclavos y exigir que se les restituyera sus tierras. Tal vez los conversos de ahora no recuerden  -o prefieran no recordar-   cómo fue recibido el viceministro en Camiri y en Cuevo…Cómo no recordar la actitud de la mayor parte de los medios de comunicación criticando la acción del gobierno y de Alejandro Almaraz porque “osaba” oponerse a terratenientes que explotaban a familias enteras guaranís… Cómo no recordar incluso la voz de alguna autoridad eclesiástica pidiendo que le mostraran dónde estaban los esclavos…
En aquel momento, tanto para los dueños de propiedades inmensas, como para la prefectura y para los políticos de derecha, era una injusticia lo que hacía el gobierno y decretaron la expulsión con violencia del viceministro de esas tierras guaranís, mientras que la mayor parte de los canales de televisión no aparecieron lamentando el abuso que se hacía en contra de los indígenas.
Ahora, unos años después, esas mismas personas que no alzaron su voz en defensa de los guaranís se “convierten” en defensoras de los pueblos indígenas y critican al gobierno por no dialogar con los indígenas… “No hay que politizar ni criminalizar la marcha indígena de tierras bajas”, pide el gobernador cruceño olvidando cómo politizaron a los indígenas cuando ya, en el cabildo llamado del millón, presentaban a algunos dirigentes fieles a la autoridad, al pie de un Cristo también politizado cuando les ha convenido…
Estamos totalmente de acuerdo en que el gobierno debió haber acudido a la consulta con los sectores afectados, tal como establece la Constitución Política del Estado. De acuerdo también en que el presidente del estado plurinacional tiene que respetar la marcha, en lugar de criticarla, aunque le duela la actitud de algunos dirigentes indígenas que ponen también trabas al diálogo. 
Pero no son aquellas personas ni las instituciones que avasallaron a los indígenas, aquellas que asaltaron la sede de la propia Coordinadora de los Pueblos Étnicos  -tanto la CPESC como la CIDOB-  o que destrozaron las oficinas regionales de los indígenas en San Javier, Concepción, San Ignacio o San Rafael de Velasco, no son ellas las indicadas para hablar ahora a favor de una CIDOB que en otro momento fue atacada con total vandalismo.
No politicemos. Ciertamente. Pero sobre todo, no politicemos ahora mostrando una imagen de cariño y de afecto   -con despliegue de reporteros en el lugar mismo de la marcha-  hacia aquellos a quienes durante siglos no se les demostró el más mínimo amor  -pueblos bárbaros, se les decía-  y se los invisibilizó para quitarles sus tierras.
Santa Cruz, 27 de agosto de 2011.

domingo, 22 de mayo de 2011

BEATO JUAN PABLO Y SAN ROMERO DE AMÉRICA

Desde el Vaticano nos llega una noticia que puede ser de alegría para muchos católicos, pero que en Latinoamérica no deja de ser una sorpresa… Se anuncia que el 1º de mayo el papa Benedicto XVI beatificará a su predecesor, el papa Juan Pablo II. Según las normas de la Iglesia católica para proclamar beata a una persona  -es decir, digna de ser imitada-  tiene que haber realizado algún milagro que haya sido comprobado… Y el milagro que se atribuye a Juan Pablo II es la curación de una religiosa que sufría de altzeimer, la misma enfermedad que tanto le afectó al papa.

Sin embargo, en nuestra América Latina tenemos el ejemplo  -entre otros-  del obispo de San Salvador, hombre valiente, dedicado a la defensa de los campesinos, luchador a favor de los derechos humanos y que fue asesinado un 24 de marzo de 1980, hace ya 31 años… Obispo y pastor, que tuvo el valor de denunciar los atropellos que cometía el ejército apoyado -logística y financieramente-  por el gobierno de los Estados Unidos, contra el que lanzó duros ataques en sus homilías en la catedral.    

En el año 1977, el general Carlos Humberto Romero asumió la  presidencia de El Salvador, a través de un fraude electoral; el abuso en contra de los campesinos era cada vez más notorio y descarado; la dictadura aplastaba a los campesinos y les robaba las tierras, pero no faltaba el grito del pastor religioso que levantaba la voz “en nombre de los sin voz”. Ese fue el obispo Romero, desde su compromiso cristiano con su pueblo, quien afirmaba: “Conocer los mecanismos que engendran la pobreza, luchar por un mundo más justo, apoyar a los obreros y campesinos en sus reivindicaciones, ése es el papel de la iglesia”.

Pero para quienes habían amasado fortunas acumulando tierras y desalojando a los campesinos, el mensaje de Monseñor Romero era subversivo. Incluso llegaron a convencer a otros obispos salvadoreños para que hicieran callar a su hermano en la fe.  Monseñor Romero denunció entonces la actitud de algunos obispos salvadoreños y escribía en su diario, el 17 de julio de 1979: “Me preocupa la radicalidad de algunos hermanos obispos contra mi actuación pastoral. No desean que siga adelante. Me da lástima pensar que no sean sensibles a la situación del país y que sientan más a gusto una pastoral que no tienda a liberar a nuestro pueblo”.

La denuncia en contra de los militares que perseguían y asesinaban a los campesinos se volvió cada vez más vehemente: “Si queremos que cese la violencia y que cese todo ese malestar, hay que ir a la raíz. Y la raíz está aquí: la injusticia social”. Sin embargo, ir a la raíz no era agradable para quienes estaban enraizados en el abuso y la prepotencia.  Cada vez más la crítica y la persecución se manifestará en contra de la iglesia de los pobres, de esa iglesia llamada también del “Tercer Mundo” aun cuando para algunos que no entienden la esencia del cristianismo sea denigrante y ofensivo hablar del tercermundismo: “La persecución  -dirá Monseñor Romero-  es una nota característica de la autenticidad de la iglesia; una iglesia que no sufre persecución (...) ¡tenga miedo!, porque no es la verdadera iglesia de Jesucristo”. 

Y porque Monseñor Romero no tenía miedo, por eso el 23 de marzo de 1980 lanzó su mensaje por última vez. Fue tan clara su denuncia y tan valiente su palabra profética que al día siguiente lo acalló la bala asesina del matón a sueldo contratado por el gobierno. “Yo quisiera hacer un llamamiento    -proclamó en la homilía del 23 de marzo-   de manera especial a los hombres del ejército, a la guardia nacional, a la policía... Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y, ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice ‘No matarás’. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios... En nombre de Dios, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡cese la represión!”.

Este valiente y ejemplar obispo no ha merecido la atención de Roma para que sea elevado a los altares, como ejemplo a ser seguido tanto por los cristianos como por sus hermanos obispos. ¿Será que resulta más fácil beatificar a quien sanó a una religiosa. que a quien dio su vida por sus hermanos cumpliendo la palabra del evangelio “si a mí me persiguen, también a ustedes los perseguirán”?  Por suerte, en Latinoamérica no han faltado voces valientes, solidarias con Mns. Oscar Arnulfo Romero; otro obispo católico, Pedro Casaldáliga, desde el Matto Grosso, en Brasil, le otorgó el título que esperamos algún día sean capaces de reproducir en el Vaticano, declarándolo SAN ROMERO DE AMÉRICA:

“San Romero de América, pastor y mártir nuestro!
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra,
Romero de la Pascua Latinoamericana....
América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini…
San Romero de América, pastor y mártir nuestro:
Nadie hará callar tu última homilía!”

FE Y ALEGRÍA, IMPULSORA DE LA EDUCACIÓN

9 de mayo de 1966… 9 de mayo de 2011… 45 años de vida dedicada a la educación de los más necesitados. Allá donde se acaba el asfalto, allí había que comenzar el trabajo e implantar las primeras escuelitas… FE Y ALEGRÍA.  Éste es el movimiento de educación que, en 1966, nacía en Bolivia, inspirado en la obra que años atrás había creado un jesuita, en Venezuela: el P. José María Vélaz.
Y este pasado lunes, 9 de mayo, cientos de estudiantes junto con sus padres, profesores y directores se dieron cita en la catedral de Santa Cruz   -eso sí, con una notoria ausencia de alguno de los obispos-   para celebrar la eucaristía, dar gracias al Padre y renovar el compromiso por la educación popular en Santa Cruz.
Esa alegría, sin embargo, no concitó el interés de la prensa y menos todavía de los canales de televisión -nuestros siempre queridos canales que no contribuyen demasiado a la educación de la teleaudiencia-.  ¿La razón? Entre otros varios motivos, en esa sencilla pero sentida celebración, no había desfiles de modelos ni conjuntos musicales  ¡Eso quedaba para la noche, en otro evento, ya que ese mismo lunes  -y toda la semana para completar el panorama-   se iba a desarrollar el Bolivia model! He ahí el acontecimiento que habría de llenar páginas en nuestros periódicos con atractivas fotos de modelitos… Al fin y al cabo, Santa Cruz es el motor de… ¿la cultura?   He ahí el acontecimiento que habría de movilizar a camarógrafos, iluminadores, comentaristas de los ligeros programas televisivos…
¿Fe y Alegría? Eso está bien para escuelitas, para monjitas piadosas que todavía creen en la utopía de la entrega a la causa de la juventud y que procuran inspirar la comunidad educativa… Pero para muchos  -nuestros medios entre otros-  la locomotora de la economía no se encuentra en las aulas, sino en los concursos, en las modelos, en el glamour que atrae a un sector de la población que sigue poniendo su mirada en las pasarelas de la moda: Cibeles, París, New York…
Desde estas líneas no podemos menos de lamentar que se dedique tan poco espacio o se dé tan poca importancia al hecho de que, en la Iglesia católica, haya todo un movimiento de educación popular que se ha ido extendiendo desde Venezuela hasta Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, Centroamérica... Miles y miles de jóvenes que han pasado por las aulas de Fe y Alegría son un vivo testimonio de la importancia de este 45 aniversario.  
Y como una muestra más del poco interés por la educación, resulta que en lugar de buscar experiencias innovadoras nuestras, en lugar de acudir a nuestra creatividad para mejorar la enseñanza, a algunos iluminados se les ocurre traer desde Miami, a un tal Andrés Oppenheimer, para que nos enseñe lo que sabemos desde hace años: ¡que sin educación no saldremos del atraso!  Habrá que darle el premio Nobel de la intelectualidad a ese “ilustre” que vino a enseñarnos que “los padres de familia tienen una fuerte participación en el tema educativo”  -¿no lo sabíamos nosotros?-  y a quienes lo escucharon en el hotel Los Tajibos  -escenario ideal para hablar de educación popular-  se les tendría que otorgar el premio a la sumisión puesto que parece que, viniendo del extranjero, cualquier afirmación del más común de los sentidos, se transforme en un gran descubrimiento…
Bolivia necesita invertir en la formación de miles de jóvenes que corren el peligro de quedar rezagados ante el vertiginoso avance la tecnología. Tanto los profesores como los padres de familia nos debemos, por encima de todo, a nuestros hijos. Pero para ser conscientes de esta realidad, nos basta con profundizar en la filosofía de Fe y Alegría, expresada por su fundador:
"La educación de los pobres no puede ser una pobre educación… Fe y Alegría no se puede casar nunca con la desesperanza. Nuestra vocación es ser Hombres de Activa Esperanza, frente a ese escenario inmenso de pobreza y de miseria de una gran parte de la Humanidad."

sábado, 14 de mayo de 2011

LEER… PARA CREER

Sí, hay que leer la noticia enviada por las agencias ANF y ABI, en este pasado jueves santo, para creer que haya podido ser cierto... Después de años de haberse realizado el Concilio Vaticano II  -con todo lo que significó de apertura por parte de la iglesia católica y de respeto a las diferentes religiones-,  después de las diferentes conferencias llevadas a cabo por el CELAM  -Medellín, Puebla, Santo Domingo, Aparecida-,  la semana pasada nos llega la noticia de que el obispo de El Alto ¡pide al presidente del estado plurinacional que asista en semana santa a los oficios religiosos!

¿Se imaginan que el Papa, en Roma, pidiera a Berlusconi que vaya a misa?: “Señor primer ministro, por favor, me gustaría verlo en San Pedro, para la misa de jueves santo… Tal vez incluso le lavaría los pies…”. ¿Se imaginan al cardenal primado de Toledo, en España, recomendando a Rodríguez Zapatero que sea buenito y demuestre su fe a los españoles asistiendo a los oficios litúrgicos? ¿O al cardenal de París pìdiendo a Nicolás Sarkozy que se deje ver por el vía crucis o levantando el cirio pascual?

La fe es un acto tan profundo de adhesión a la palabra de Dios que no puede ser regulada por ninguna persona, tenga ésta la jerarquía que tenga… La fe se muestra, unas veces, en actos litúrgicos externos, otras en la oración privada, pero sobre todo se manifiesta en la búsqueda de la justicia y en el amor a los otros, tal y como Cristo nos amó. Si el presidente, si los ministros y quien sea, desean expresar su religiosidad participando en una ceremonia religiosa, es cuestión totalmente personal. Pero si no les sale de su corazón, hay que respetar igualmente cualquier opción religiosa… Lo contrario, las exhortaciones y recriminaciones, nos retrotraen a las épocas oscurantistas del Medioevo, a la tan triste época de la inquisición o a los gobiernos neoliberales más cercanos a nuestros tiempos, que se fijaban en las apariencias y se mostraban ante el pueblo en expresiones externas de religiosidad, llámese ésta Urcupiña, Cotoca, etc., pero sin llevar luego a la práctica la palabra del Señor.

“El ejercicio de la religión  -nos dijo el Concilio Vaticano II, en el Decreto sobre libertad religiosa-, consiste sobre todo en los actos internos voluntarios y libres, por los que el hombre se ordena directamente a Dios” y esto de tal manera que      -prosigue el Concilio- “en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella…”, (capítulo 1, 2-3).

Tal vez esté quedando en el olvido el Concilio Vaticano II, convocado por aquel “Papa bueno”, Juan XXIII, hace ahora casi cincuenta años. Pero es necesario que prosigamos dentro de la iglesia católica con el espíritu de “aggiornamento” (es decir, actualización a cada época) promovido por Juan XXIII y proseguido por las asambleas del Celam.

Y lo que cuesta también entender es el afán, de parte del ministro de informaciones, por justificar la no presencia del presidente en los actos religiosos… No creo que corresponda dar explicación alguna, puesto que  -hay que recalcarlo-   estaríamos repitiendo la imagen de antaño, cuando el “buen padrecito” amonestaba a los estudiantes que en el colegio católico no iban a misa…

Ni corresponde a los obispos llamar la atención a nadie pidiendo que asista al culto católico ni corresponde a los ciudadanos dar explicaciones sobre su forma de manifestar su fe. La libertad de los hijos de Dios está por encima de todo y el respeto al ser humano es la mejor manera de vivir el cristianismo.