9 de mayo de 1966… 9 de mayo de 2011… 45 años de vida dedicada a la educación de los más necesitados. Allá donde se acaba el asfalto, allí había que comenzar el trabajo e implantar las primeras escuelitas… FE Y ALEGRÍA. Éste es el movimiento de educación que, en 1966, nacía en Bolivia, inspirado en la obra que años atrás había creado un jesuita, en Venezuela: el P. José María Vélaz.
Y este pasado lunes, 9 de mayo, cientos de estudiantes junto con sus padres, profesores y directores se dieron cita en la catedral de Santa Cruz -eso sí, con una notoria ausencia de alguno de los obispos- para celebrar la eucaristía, dar gracias al Padre y renovar el compromiso por la educación popular en Santa Cruz.
Esa alegría, sin embargo, no concitó el interés de la prensa y menos todavía de los canales de televisión -nuestros siempre queridos canales que no contribuyen demasiado a la educación de la teleaudiencia-. ¿La razón? Entre otros varios motivos, en esa sencilla pero sentida celebración, no había desfiles de modelos ni conjuntos musicales ¡Eso quedaba para la noche, en otro evento, ya que ese mismo lunes -y toda la semana para completar el panorama- se iba a desarrollar el Bolivia model! He ahí el acontecimiento que habría de llenar páginas en nuestros periódicos con atractivas fotos de modelitos… Al fin y al cabo, Santa Cruz es el motor de… ¿la cultura? He ahí el acontecimiento que habría de movilizar a camarógrafos, iluminadores, comentaristas de los ligeros programas televisivos…
¿Fe y Alegría? Eso está bien para escuelitas, para monjitas piadosas que todavía creen en la utopía de la entrega a la causa de la juventud y que procuran inspirar la comunidad educativa… Pero para muchos -nuestros medios entre otros- la locomotora de la economía no se encuentra en las aulas, sino en los concursos, en las modelos, en el glamour que atrae a un sector de la población que sigue poniendo su mirada en las pasarelas de la moda: Cibeles, París, New York…
Desde estas líneas no podemos menos de lamentar que se dedique tan poco espacio o se dé tan poca importancia al hecho de que, en la Iglesia católica, haya todo un movimiento de educación popular que se ha ido extendiendo desde Venezuela hasta Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, Centroamérica... Miles y miles de jóvenes que han pasado por las aulas de Fe y Alegría son un vivo testimonio de la importancia de este 45 aniversario.
Y como una muestra más del poco interés por la educación, resulta que en lugar de buscar experiencias innovadoras nuestras, en lugar de acudir a nuestra creatividad para mejorar la enseñanza, a algunos iluminados se les ocurre traer desde Miami, a un tal Andrés Oppenheimer, para que nos enseñe lo que sabemos desde hace años: ¡que sin educación no saldremos del atraso! Habrá que darle el premio Nobel de la intelectualidad a ese “ilustre” que vino a enseñarnos que “los padres de familia tienen una fuerte participación en el tema educativo” -¿no lo sabíamos nosotros?- y a quienes lo escucharon en el hotel Los Tajibos -escenario ideal para hablar de educación popular- se les tendría que otorgar el premio a la sumisión puesto que parece que, viniendo del extranjero, cualquier afirmación del más común de los sentidos, se transforme en un gran descubrimiento…
Bolivia necesita invertir en la formación de miles de jóvenes que corren el peligro de quedar rezagados ante el vertiginoso avance la tecnología. Tanto los profesores como los padres de familia nos debemos, por encima de todo, a nuestros hijos. Pero para ser conscientes de esta realidad, nos basta con profundizar en la filosofía de Fe y Alegría, expresada por su fundador:
"La educación de los pobres no puede ser una pobre educación… Fe y Alegría no se puede casar nunca con la desesperanza. Nuestra vocación es ser Hombres de Activa Esperanza, frente a ese escenario inmenso de pobreza y de miseria de una gran parte de la Humanidad."
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