No, no se trata aquí de presentar la gran novela escrita en 1847 por Emily Brontë, una de las obras maestras de la literatura universal, llevada al cine por William Wyler, en 1939.
Se trata simplemente de resumir la realidad de nuestra Santa Cruz, envuelta en cumbres de todo tipo y que corren el peligro de llevar a una gran borrasca a nuestra sociedad.
La cumbre por la seguridad trató de mostrar los esfuerzos por expulsar ese temor colectivo que nos está invadiendo, con motivo de la inseguridad que campea por nuestras calles. El motivo para convocar a una cumbre de carácter nacional fue el ataque que sufrió el gobernador Rubén Costas. Previo a ese fortuito acto de violencia -nuca los asaltantes pensaron que la máxima autoridad cruceña podía desplazarse conduciendo él mismo su vehículo, por la zona donde perpetraron el robo-, hubo decenas e incluso centenares de asaltos a locales, a personas privadas, con heridos una veces e incluso algunas de ellas con muertes… Sin embargo, los particulares no concitaban el interés de las autoridades. Tuvo que ser una bala disparada al auto del gobernador la que alarmó y convocó a una cumbre de urgencia para estudiar cómo detener esa violencia que intranquiliza a los habitantes de a pie… ¿Se consiguió mucho en aquella reunión? Hubo un compromiso de realizar otra cumbre posteriormente, la cual también se llevó a cabo en nuestra ciudad… Cumbre tras cumbre, los violentos saben cómo sortear las conclusiones extraídas y las decisiones propuestas…
En estos últimos días, la cumbre adquirió otro giro, ante la preocupación por los numerosos incendios con el consiguiente deterioro del medio ambiente… Una cumbre que no consiguió una gran respuesta y que, si se logra que el aire cruceño se torne más respirable, será a consecuencia de las últimas lluvias que por decisión real de los actores… Se habla de cárcel, de fuertes multas… Se habla y se habla, pero la realidad es que ésta como las anteriores se insertarán en la larga lista de “cumbres borrascosas” -mucha borrasca, pero poco resultado-.
Y cuando salgamos del problema del humo, nos aproximaremos a la etapa de las inundaciones. Y como cada año, lamentaremos que el crecimiento de los ríos afecte a las viviendas de quienes se asientan en las riberas de los ríos, y las autoridades sobrevolarán el campo para calcular los daños que producen las inundaciones y -casi seguro- se convocará a otra cumbre para atender a los damnificados, realizar declaraciones ante los medios y esperar al próximo año puesto que las cumbre llevadas a cabo en el momento del desastre pocas soluciones pueden aportar…
¿Cumbre borrascosas? Tal vez tendríamos que decir Cumbres inoperantes, en las que predominan los discursos y la palabra fácil pero no llega a concretarse en acciones positivas… Sería bueno que nuestras autoridades desciendan de la borrasca de esas cumbres y aterricen a la adopción de medida eficaces, con visión de futuro a mediano y largo plazo…
Santa Cruz
No hay comentarios:
Publicar un comentario